Sus efectos: la toxina botulínica A (comercializada con el nombre de botox) funciona contra la migraña del mismo modo que para otras enfermedades producidas por un exceso de actividad nerviosa, como el exceso de sudoración o la incontinencia urinaria. La toxina inhibe la acetilcolina, neurotransmisor que, al liberarse, produce la contracción de los músculos.
Los estudios que han llevado al Ministerio de Sanidad a aprobar su prescripción dentro del Sistema Nacional de Salud han demostrado que las crisis del 70% de los pacientes tratados se redujeron a la mitad: ocho días menos de cefaleas al mes o, lo que es lo mismo, 150 horas menos de dolor de cabeza. Además, reduce el número medio de fármacos que el paciente necesita para tratar la enfermedad, de 10 a dos.
¿Cómo se aplica? Las inyecciones de botox se ponen con una aguja muy fina, en unos 30 o 40 puntos de la cabeza y el cuello. Hay que repetir la sesión cada tres meses que es lo que duran, aproximadamente, sus efectos. Las posibles reacciones adversas son leves y pasajeras (inflamación local, mareo, debilidad transitoria de algún músculo...).
Fuente: Mujerhoy.com
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